Patrón de nadie

   Central visitó a Patronato y tuvo que dejar la pelota. Los de Paraná se impusieron desde el comienzo y triunfaron 3-0 sobre una academia diezmada. 

    A los 7 minutos, Matías Garrido abría el marcador para el local para que luego Matías Quiroga y Adrián Balboa sellaran el resultado. Contundente, como la inestabilidad del equipo auriazul.  

   El Canalla afianzó sus actuaciones nefastas y, aquellas que se presentaban de manera esporádica, hoy llegaron para quedarse. El plantel pareciera no tener rumbo determinado y, lejos de sortear adversidades que antes parecían pequeñas, no es capaz de ejercer ningún tipo de control. 

   La solidez que supo crear Coudet hoy no es más que escoria: los de Arroyito no salen de la agonía. El vínculo entre los responsables no posee ni un mínimo dejo de conexión. Las jugadas no tienen enlace alguno, y las individualidades de jerarquía ya no suman, sino que, muy por lo contrario, desvanecen por completo los instantes -mínimos- de lucidez. 

   Los cimientos parecen derrumbarse y, ahora, las clasificaciones a las copas quedan remotas. El presente de Central no posee ningún punto para rescatar. La técnica se disolvió y la táctica no es capaz de encausarse. 

   La derrota pesa más por el contexto que por la convalidación de los 3 puntos en sí. Próximos a cotejos internacionales logrados con anterioridad, los comandados por Leo Fernández no auguran buenas nuevas. Antagónicamente, prometen un verdadero fiasco lleno de decepciones que sus hinchas, fieles aún en las más desgraciadas circunstancias, no deberían atravesar.