Las sensaciones previas acertaron

Para no sorprender a su público con repentinos buenos desempeños, Central volvió a caer por la 24ª fecha del actual torneo de primera división de fútbol argentino. En esta ocasión, y lejos de empoderar la localía, le entregó los 3 puntos al Racing de Coudet.

 

Ambos conjuntos arribaban al Gigante de Arroyito con la fija ilusión de conseguir el triunfo que afianzara su posición y les permitiese acercarse a los puestos de clasificación internacional; pero los de Avellaneda supieron imponerse desde un principio y, pese a algunas buenas jugadas aisladas del local, culminaron el cotejo 2-0.

 

Los 11 titulares seleccionados por Leo Fernández fueron Jeremías Ledesma, Paulo Ferrari, Fernando Tobio, Mauricio Martínez, Alfonso Parot, Washington Camacho, Maximiliano González, Leonardo Gil, José Luis Fernández, Fernando Zampedri y Marco Ruben. Mientras que, desde el banco, los acompañaban Di Fulvio, Recalde, López Pissano, Ortigoza, Carrizo, Lovera y Herrera.

 

Las estadísticas previas tampoco auguraban buenos resultados. Rosario Central y Racing se habían enfrentando, hasta el momento, en 150 oportunidades: el Canalla había sido merecedor de 52 triunfos, 39 empates y 59 derrotas. Nada colaboraba.

 

El cotejo albergó apenas unas pocas jugadas engranadas por parte de los dirigidos por Fernández. La inconexión resultó nuevamente la intérprete principal y el juego de pelota parada, que tanto supo ejecutar, también se esfumó. Central demostró hoy que la pérdida de identidad ya no es una sensación general, sino una realidad concreta.

 

Del lado visitante, las conversiones del equipo del Chacho tuvieron como protagonistas a dos referentes de su cantera: Brian Mansilla (64´) y Lautaro Martínez (76´), ambos jugadores surgidos de las categorías inferiores del club.

 

Central se encuentra próximo a culminar una campaña para el olvido. Ya no existen atenuantes que puedan revertir el mal estar que se percibe, a simple vista, en la tribuna. El equipo no se encuentra a la altura de una hinchada que no cesa de brindarle apoyo a individualidades que, pareciera, no tienen conocimiento de la dimensión del club que – gratuitamente -, conforman.

 

La finalización del ciclo Fernández se torna, cada día, más tangible. Los números no acompañan y la paciencia que se exigió en un principio ya no puede demandarse.