Festejó primero pero se lamentó al final

El sábado en el Gigante se jugaban tres puntos de oro contra un rival directo en la lucha por la permanencia. Cada equipo se quedó con un punto.

 

Antes de analizar el partido no podemos dejar de mencionar la noticia que sacudió el día viernes al mundo canalla: el plantel no concentraría antes del partido por una supuesta deuda de la Comisión Directiva para con los jugadores. La situación no fue bien aclarada por ninguna de las partes, por eso los jugadores tomaron la decisión de no concentrar la noche de viernes en el predio de Arroyo Seco, pero sí se reunieron horas antes del partido en dicho predio, y arribaron al estadio en el micro que suele trasladarlos.

 

Caía el sol en Arroyito y el árbitro Mastrángelo pitaba el inicio de los primeros 45 minutos entre Central y Patronato. Desde el inicio el equipo canalla manejó los tiempos del partido, jugaba bastante ordenado e intentaba encontrar los espacios para lastimar al rival, el cual tuvo que hacer dos cambios obligado por lesión. Un centro pasado de Molina que controla y engancha Lovera, lo convierte en un lindo gol que pone el 1-0 para el local a los 33 minutos del primer tiempo. 

La primera parte del partido fue toda para Central, Patronato sólo pateó al arco una vez.

 

Ya de noche a la orilla del río Paraná, se daba lugar al comienzo del segundo tiempo. A los diez minutos por una falta fuerte sobre Riaño, el árbitro le muestra tarjeta roja directa al mediocampista Damián Lemos de la visita. Desde ese momento el partido cambió, Central había manejado mejor los hilos cuando estaban 11 contra 11 que cuando estuvo en superioridad numérica. 

 

Una pelota que dio vueltas por el área de Central por casi un minuto y no podía terminar de ser despejada, le dio el empate a la visita desde afuera del área con un bombazo del jugador Julián Chicco. Fue la única vez que Patronato pateó al arco en el segundo tiempo; a los 19 minutos del segundo tiempo se habían cerrado los arcos.

 

Central siguió buscando, pero ya no tenía el mismo orden que en el primer tiempo, se vieron algunas desprolijidades, pases erráticos, problemas para volver por las bandas y probablemente los cambios no eran los que requería un partido de este tipo: en un partido en el que Lovera fue de lo mejor del equipo, es el primero en ser reemplazado; en su lugar entró Lucas Gamba. Ribas entró por Riaño como en todos los partidos de esta Superliga para jugar casi siempre la misma cantidad de minutos. Y el último cambio, ya casi como un manotazo de ahogado, fue la vuelta de Ortigoza por el colo Gil faltando tan solo 8 minutos para el final.

 

Tal vez si Central hubiese ampliado la diferencia con las chances que tuvo en el primer tiempo  la historia sería otra. Nos quedamos con un punto en casa, que no es poco pero no conforma. 

 

Queda una semana para preparar una próxima final, el domingo que viene a las 11 hs. en el Cementerio de los Elefantes contra Colón de Santa Fe.