Carta que vale lágrimas leer

Mi novio, un hincha de Rosario Central.

Rosario Central acaba de ascender a la Primera División del Futbol Argentino luego de 3 años de calvario en la B Nacional.

¿Qué siente la novia de un hincha de un equipo que descendió?

Casi 4 años de relación, 3 bancando el descenso, ¿soy piedra? Puede ser! Pero ya pasó. Lo vi enojarse con su equipo, con los técnicos, con la dirigencia, amigarse con todos ellos, volver a enojarse y entrar así en un espiral bipolar de sentimientos hacia todo y todos, incluida yo, menos con su amor hacia esos colores.

Para una mujer, estoy completamente convencida que es inexplicable, hay fanáticas del futbol, lo sé, pero el hombre vive el futbol de forma diferente, no tengo dudas.

Todo venia mal en el campeonato y se pensaba que podía estar peor, pero recién ese dia frente a All Boys lo descubrí, lo vi vulnerado, como un nene chiquito, desprotegido, sin saber yo que hacer, nadie sabe qué hacer, que decir. ¿Acariciarlo? No, no es momento. ¿Invitarlo a pasear a despejarse? No, no es momento. ¿Quedarse callada? Puede ser. Hasta que la vi, a ella, que nunca la había visto en él, que ya me había dicho que casi nunca lo hacía. Una lágrima, y otra y otra. Y pensé “que tierno, es sensible, ¿Llorará algún día así por mi?” no sé, por el momento no lo comprobé.

Pasa el primer año y nada, no alcanzó, seguimos en la espera del milagro.

Segundo año. Las ilusiones cada vez más grandes. Cuentas mágicas de promedios, de probabilidades “si este gana y el otro pierde y faltan 4 fechas pero el antepenúltimo……podemos ascender”. Muchos sábados en casa, sin salir “porque juega Central amor, lo tenemos que ver”, ¿perdón? ¿Lo tenemos? Un sábado lo vi, sábado siguiente también, y el otro y el otro. Hundidos en gritos desesperados como si los dos fuéramos técnicos y ellos nos escucharan a través de la pantalla. Él está convencido que sí.

Hasta que me enojé, yo quería pasear y nada. Quería salir a cenar y si habían perdido, no se hacía nada. Y una se va sintiendo desplazada, cada vez bajando más en la escala de necesidades humanas de un hincha del futbol argentino, “viene mama, Rosario Central, y vos”, ¿Qué dijiste impertinente? Y bueno, a seguir bancándolo.

Llego la semana de la promoción, me mostró el mismo video motivacional con el compilado de goles, fácil, 10 veces. Sueño con cada grito de gol que relató Bricco. Lo reconozco más que a la voz de mi mama. Día del partido de ida, 90 minutos y nada. No podía volar ni una mosca. Veía fantasmas, buscaba cábalas, se persignaba como lo hace sistemáticamente al inicio de cada partido, 3 cruces beso y los dedos índices al cielo. Partido de vuelta, 90 minutos, y nada. Y otra vez ellas, las lagrimas. Y sigo sin entender ese sentimiento de angustia tan profundo que hace que hasta el hombre más rudo, las pueda despedir. ¿Y por mí, lloras? No, no aun.

 

Tercer año. Ya conozco más a la formación de RC que a la de mi propio amor, Racing Club. Vivir con un hincha de RC es diferente a todo lo conocido. Te arrastra, te empuja hacia esa excitación partido tras partido, una y otra vez. Y llegaron los viajes al interior y se instalaron los sábados y/o domingos sola, pero que misteriosamente me encontraba mirando el partido en el sillón. ¿Por qué? Porque un hincha de Rosario Central es diferente. Y lo acompañe a la cancha de Banfield y al Gigante, que debo decir, es muy hermoso.

Pero cómo me gustaría pasear con vos sin preocuparme del horario de vuelta para ver el partido, o poder planificar que hacer después del partido sin importar el resultado, subir en tu escala de necesidades. Y yo no entendía que eso no sucediera, no podía dejar de pensar que pasaría si algún día tuviera que tomar una decisión critica entre el club de sus amores y su mujer. ¿Está bien que me ponga en ese lugar?

Y llegó la racha ganadora para quedarse, y el equipo se consolidó y comenzó a ser eso tan simple pero tan difícil de lograr, un equipo. Un equipo al que si me cruzaba en microcentro porque se hospedaban cerca de mi trabajo, los saludaba, ¡vaya a saber buscando que! ¿Por qué? ¡Si a mí no me representan en nada! ¿Por qué buscaba ser parte de esa masa de hinchas? Y la pregunta no es ¿Por qué? Sino ¿Para quién? Para él.

Último tramo del campeonato, vuelven los promedios, los cálculos astronómicos para el ascenso, surgimiento de ídolos, y lo de siempre…los videos motivacionales. Ahora, de todas las duraciones, los autores, musicalizados y no, con lecturas de historias del club o no, compilado de goles o de jugadas maestras. Bueno ya esta, estamos bien, que termine esta pesadilla!

Otro fin de semana sola, pero con convencimiento que es el ultimo, o por lo menos del que nos dé un poco de paz. Una travesía enorme para poder llegar a verlo a Jujuy. Lo abrazo y lo despido y trato de darle fuerzas, se muere por dentro de los nervios, lo sé. Sus uñas no lo van a soportar, lo sé. Y en busca de su sueño, partió ayer. Junto a su banda amiga.

Y hoy, 19 de mayo de 2013, entendí y obtuve todas las repuestas a mis preguntas, toda la calma a mis enojos. La tarde me encontró mirando el partido, otra vez en casa, en el sillón y sufriendo.

Y ahí lo vi, como si se me cayera una venda de los ojos, como si el cielo se abriera y todo se aclarara. No es el lugar en que una se ponga, no existen esos lugares, la vida no tiene casilleros donde vamos subiendo o bajando personas o sentimientos. Y la respuesta a todo llego después del primer gol. Sonó el celular, mi novio. Empapado de toda la vorágine futbolera del desahogo de nervios después de un gol, me llamaba para que comparta con él el griterío de la tribuna, no me saludó, solo puso el teléfono en alto para que yo escuchara y compartiera su felicidad. Pero faltaban muchos minutos, y solo era un gol de diferencia. Segundo y tercer gol. Fantástico, casi estamos. 3 minutos para el pitazo final, llegó ella, pero ahora en mí, una lagrima que englobaba todos los sentimientos contenidos, alegría, tristeza por no estar ahí, perdón por haberme enojado injustamente, volvé que te quiero abrazar…

Final del partido. Final de esta pesadilla. Rosario Central vuelve a la Primera División.

Suena el teléfono, un mensaje, mi novio: “Gracias por bancarme. Te amo mucho mucho mucho”.

Los hinchas de Rosario Central son diferentes. Pero perdonen, yo tengo al mejor.

 

Fuente: Carta escrita en el año 2013 de su novia para un Canalla.