La primera estrella

 

El Campeonato Nacional 1971 quedó en la historia como el primer campeonato nacional logrado por un equipo que no pertenece a Buenos Aires. Este campeonato fue el primer titulo en la era profesional por Rosario Central. Fue de la mano de Angel Labruna y tuvo la jugada mas recordada por los hinchas canallas en su historia: "la palomita de Poy".

 

La base del equipo había quedado del torneo anterior. Un año antes, en el Nacional de 1970, dirigido por Angel Tulio Zof, Central perdió la final ante Boca en tiempo suplementario, quedándose en la puerta de la gloria.

 

Luego de este subcampeonato, Zof se fue y los dirigentes, encabezados por Victor Vesco, decidieron contratar a Angel Labruna, que venía de buenas experiencias como entrenador de Platense, Defensores de Belgrano y River Plate, y convenció a la dirigencia canalla para ser el próximo DT.

 

Con Don Angel, el esquema había pasado a ser 4-3-3, con un juego libre y ofensivo. Labruna impuso mayor equilibrio en el equipo, buscando más fortaleza en el medio para marcar, apretar y recuperar el balón. El arco fue ocupado por el Flaco Menutti; la defensa formó con el Bili González, Fanesi, Pascuttini y Carrascosa o el emergente Mario Killer; el mediocampista central fue Landucci, con libertad para sumarse al ataque. A su lado Aimar, colaborando con la presión; sobre la izquierda el Pato Colman con su destreza; Poy como armador, generado el juego; Bóveda, con sus desbordes por derecha y el Chango Gramajo, con su picardía y habilidad, completaban la ofensiva.

 

Central integró la zona B del torneo, junto con Boca, San Lorenzo, Atlanta, Vélez, Estudiantes, Racing, Chacarita y Colón, más los equipos clasificados de los regionales, Gimnasia de Mendoza, San Martín de Tucumán, Guaraní Antonio Franco, Central Córdoba de Santiago del Estero y Huracán de Ingeniero White.

 

El camino a la consagración arrancó a mediados de octubre. El primer rival fue San Martín de Tucumán en el Gigante de Arroyito, en que Central goleó 5-1. Pasaban las fechas y el canalla se mantenía invicto, pero el golpe más duro llegó en la séptima jornada. San Lorenzo le dio una lección de fútbol y lo venció 5-1.  Sin embargo, los dirigidos por Labruna disiparon rápidamente las dudas y ganó cuatro partidos consecutivos y, tras ganarle a Atlanta, se clasificaron a las semifinales.

 

La semifinal fue ante Newell's, y se jugó en el Monumental. El encuentro se disputó el domingo 19 de diciembre. Labruna, cabulero como era, optó por ocupar el vestuario visitante, ya que decía que el que utilizaba River estaba mufado. El DT canalla planteó un partido de alta presión, impidiéndole a Newell's desarrollar el juego que más le convenía. En el segundo tiempo del partido se da unos de los hechos más recordados de la historia canalla. El Negro González ve un espacio por derecha y pica. Aimar mete el pase para el uruguayo, que lanza el centro a media altura, Poy se zambulle e impacta el balón de palomita, convirtiendo el 1-0. A partir de ahí Central se ocupa de anular el juego de Newell's. Central gana en Buenos Aires frente a su eterno rival y clasifica a la final del torneo ante San Lorenzo.

 

Como un chiste del destino, la final se jugaría en la cancha de Newell's. El 22 de diciembre se disputó la final ante el ciclón. Comenzó el encuentro y de movida, a los 5 minutos, Scotta puso en ventaja al Ciclón, pero rápidamente Roberto Gramajo lo empató. Finalmente, tras una gran jugada de Poy por la izquierda llegó el cabezazo de Carlos Colman para dar vuelta el partido. Así, Central no sólo se tomó revancha de la goleada sufrida en la séptima fecha, sino que también se sacó la espina de la final que había perdido un año atrás. Y así obtenía su primer titulo profesional.