Joaquín Pereyra, el jugador incomprendido

Pereyra debutó en 2016 bajo la dirección técnica de Coudet, pero no fue hasta la llegada de Leo Fernández en 2018 que logró continuidad. Luego que dejó el cargo Fernández, Pereyra alternó en titularidades hasta que en el último tramo del ciclo de Diego Cocca logró asentarse como titular. Pero más allá de todo, Joaquín Pereyra siempre fue un jugador que despertaba murmullos en los hinchas canallas.

 

Hay que partir de la base de que a los pibes del club hay que apoyarlos. Son jóvenes, son patrimonio del club y por esto los que deben tener más paciencia por parte del hincha. Y más si es un jugador de la calidad técnica de Pereyra.

 

Un jugador que participó de la Selección Argentina Sub-20, lo quiso Sporting de Lisboa, Parma, Udinese, River y últimamente Boca. Si tantos clubes importantes lo quieren, es evidente que condiciones tiene.

 

Por su estilo, de ser un volante técnico y habilidoso mas que físico, habitualmente se cae en descalificaciones baratas, carentes de argumento: "es un pecho frío", "no tiene sangre"... Pero un jugador "pecho frío" es aquel que se esconde y no pide la pelota, algo que no hace Pereyra, ya que cuando juega y está con confianza es el jugador que se convierte en el eje en el mediocampo, pidiendo la pelota y distribuyendo el juego.

 

Hay que dejar de evaluar a un jugador por si se tira al piso y raspa únicamente, y hay que valorarlo principalmente por las cualidades técnicas que tiene.

 

Por último hay que valorar a los talentos que surgen de las inferiores, ya que al fin y al cabo son los que hacen grande futbolística y económicamente al club.