Un triunfo casi épico para alimentar la ilusión

Ante un rival muy limitado, Central jugó mal, no tuvo variantes en ataque y se mostró endeble en la ultima linea. Sin embargo esto le importa poco al hincha ya que el equipo mostró capacidad de reacción y con un cabezazo de Ribas y un zapatazo de Rinaudo logró igualar y dar vuelta el partido sobre el final.

 

El partido fue complicado para el canalla. Huracán le planteó un partido de combate, en el cual el globo se dedicó a replegarse en su campo y salir de contra con pelotazos largos. Ante esto, al equipo de Cocca se lo vio con poca variantes en ataque, por lo que le costó mucho generar situaciones de gol. Zabala no pudo sobresalir en la generación de juego, y tampoco tuvo la colaboración de Ojeda (que su función habitual es volante central de marca) para esto; por lo tanto el equipo se repitió en centros, que pocas veces llegaron a destino.

 

Luego de un primer tiempo con pocas situaciones de gol en general, el segundo tiempo lo encontró al globo poniéndose arriba en el marcador. Luego de un contraataque de Huracán, fue Norberto Briasco quien recogió la pelota, y tiró un centro-arco que se coló en el angulo inferior derecho de Ledesma.

 

Luego, cuando la gente ya se estaba impacientando el equipo reaccionó. A los 39 minutos del segundo tiempo, fue un centro de Pereyra que encontró la cabeza del uruguayo Ribas le dio el empate al canalla. No conforme con esto, el equipo siguió atacando hasta el final y luego de una gran sucesión de toques, fue un disparo desde afuera del área de Fito Rinaudo, a los 49 minutos, lo que le dio un triunfo agónico al equipo dirigido por Diego Cocca.

 

Mas allá del mal juego del equipo, es un triunfo muy festejado, no solo por como se dio el partido, sino porque Central se ubica cerca de los lideres del campeonato. También con este triunfo se aleja cada vez mas de la zona roja de la tabla de promedios.